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Deja de ser un cavernícola (sí, tú)

  • Foto del escritor: regulogonzalez1
    regulogonzalez1
  • 16 mar 2023
  • 4 Min. de lectura
Debemos ser conscientes y responsabilizarnos de la información con la que nutrimos nuestras mentes y lo que implica no informarnos o aprender cosas nuevas.


Qué tal queridos lectores. En primer lugar permítame ofrecer una disculpa si el título de esta entrada le resulta agresivo u ofensivo, todos en este mundo somos o hemos sido unos cavernícolas si tomamos como referencia la alegoría de la caverna del filósofo Platón. Siga leyendo, es muy pronto todavía para que se aburra al leer la palabra filosofía y le prometo que seré concreto en la explicación.


Antes de comenzar me gustaría definir dos palabras de manera muy rápida:


  1. Alegoría: Es una representación en la que las cosas tienen un sentido simbólico, por ejemplo una imagen de un niño sosteniendo una flor como representación del amor hacia su madre.

  2. Filosofía: Conjunto de reflexiones sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos de las cosas naturales, especialmente sobre el hombre y el universo.


¿En qué consiste la alegoría de la caverna de Platón?


En muy resumidas cuentas es una representación a modo de ejemplo de cómo veía el conocimiento Platón. En esa representación, nos pide imaginar una caverna en donde se encuentran en lo profundo unos cavernícolas atados de pies y manos con la cabeza fijada para observar solamente la pared de enfrente, sin tener acceso a la luz del día y solamente viendo las sombras que genera un fuego en la parte alta de la caverna. La intención de Platón es hacernos reflexionar en que el mundo real no es igual al mundo aparente, o en otras palabras, al mundo que conocemos en nuestros contextos.


Los cavernícolas solamente conocen el mundo frío y oscuro de la caverna, solo pueden ver las sombras que se generan a través del fuego de la parte superior pero no en realidad los objetos que generan esas sombras. Si les preguntáramos a ellos qué es real nos dirían que la pared, la oscuridad o el fuego que genera esas imágenes y tendrían razón porque es lo único que conocen.


¿Qué pasaría si uno de esos cavernícolas se liberara de sus cadenas y tuviera acceso al mundo real fuera de la caverna? Lo primero sería una sensación de miedo a lo desconocido, entendible y normal. A todos en algún punto de nuestras vidas nos ha dado miedo experimentar cosas nuevas porque, generalmente, pensamos en lo peligroso como mecanismo de defensa para no hacerlo. De la mano del miedo vendría el asombro de ver tantas cosas que antes estaban ocultas a su persona como paisajes, flora y fauna que no existe dentro de la caverna. Seguramente también sentiría ganas de regresar a la comodidad de la cueva al no sentirse parte de ese mundo real que acaba de descubrir.


En nuestra vida real también nos comportamos como cavernícolas. El celular representa la pared, las noticias y gobiernos que nos muestran lo que les conviene mostrarnos de acuerdo a sus intereses representan las sombras que proyecta el fuego de la caverna y lo peor de todo es que estamos encadenados por voluntad y no con cadenas reales. Está en nosotros el poder informarnos por cuenta propia y no tomar la primera noticia como fuente real de lo que acontece en el mundo. Debemos entender que cada postura en la prensa representa ciertos intereses e ideologías de quienes son dueños de los medios, ya sean de centro, derecha o izquierda.


Las redes sociales están diseñadas para bombardearnos de cosas que son de nuestro interés para mantenernos pegados a la pantalla consumiendo contenido que en lugar de enriquecernos como personas nos lleva al ocio y a dejar de ser productivos. Los algoritmos que manejan aprenden de nuestros hábitos de consumo para mostrarnos cosas relacionadas a lo que normalmente vemos y nos sugiere temas, videos, tik toks o información relacionada con lo que siempre vemos. Debemos ser conscientes y responsabilizarnos de la información con la que nutrimos nuestras mentes y lo que implica no informarnos o aprender cosas nuevas.


Tengamos en cuenta lo siguiente:


No todos contamos con las mismas herramientas tanto académicas, económicas y de valores para alcanzar un mayor nivel de pensamiento y entendimiento de la vida. El aprender cosas nuevas nos da la oportunidad de generar nuevas ideas y tener perspectivas distintas sobre la vida y cómo nosotros podemos manejarnos mejor en ella. El conocimiento abre mentes pero también genera arrogantes y, por el contrario, también intimida a quienes no se dan la oportunidad de aprender nuevas cosas.


El tener la posibilidad de conocer más que otras personas de distintos temas tiene que ir acompañado necesariamente de empatía y humildad. Tristemente, existen personas que lucran con la ignorancia de otros en ciertos ámbitos y se muestran presuntuosos por conocer más, presumen ese conocimiento y humillan a quienes no lo tienen, cuando de sobra saben que si bien es responsabilidad de todos informarnos y generar conocimiento propio, no todos tienen los medios para hacerlo.


Lo que pudiera decirle, estimado lector, es que se ocupe por conocer siempre cosas nuevas de diferentes temas, incluso de aquellos que le parezcan aburridos o complicados para tener más información en nuestra mente y crecer como personas, pero sin olvidar el contexto en que nos encontrábamos antes de saber nuevas cosas y las personas que seguirán ahí. No ser arrogantes ni presuntuosos cuando tengamos mayor conocimiento que otras personas y, por el contrario, preocuparnos un poco de motivar a nuestro círculo cercano a interesarse por el saber y el conocimiento, respetando por supuesto su decisión a no querer aprender y en su caso, seguir mirando las sombras de la caverna en la que se encuentren.



Por.


 
 
 

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