Lealtad a proyectos, no a personas.
- regulogonzalez1

- 24 oct 2023
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Les mostramos lealtad a personas que terminan prometiendo y no cumpliendo en lugar de mostrar lealtad a las próximas generaciones para dejar un mejor lugar.

Qué tal amables lectores, vuelvo a este espacio de paz y tranquilidad personal para expresar mis ideas y compartirlas con ustedes.
Les quiero compartir que recientemente fui nombrado presidente del Comité Directivo Municipal del PRI en mi municipio, San Damián Texoloc. Para haber aceptado esa responsabilidad tuve que hacer un análisis de muchos aspectos de la vida política de la sociedad en el municipio y de un ejercicio de congruencia con mis ideales, principios y valores. Aquí se los comparto.
Texoloc es un municipio muy joven que cuenta con menos de 30 años de vida independiente (alcanzamos la independencia del municipio de Tetlatlauhca en 1995). Anteriormente, me contaban mis abuelos, nadie quería ser Agente Municipal ya que en lugar de tener una remuneración económica por desempeñar esa actividad, conllevaba mucha responsabilidad porque tenían que estar viendo las necesidades del pueblo y trabajar, en conjunto con las autoridades municipales, para resolverlas.
Tras convertirnos en municipio independiente, se buscó la mejora de las condiciones de vida para el municipio y generar un desarrollo que correspondiera al nuevo estatus de Texoloc, las autoridades fueron electas, en su mayoría, por un arrastre de carisma y entusiasmo de querer vencer en una contienda a los adversarios políticos en cada elección en un tiempo donde el dominio hegemónico de un partido permitía a postulación de perfiles no del todo preparados en un tema de gobierno y administración pública que hiciera frente a los retos y necesidades de municipio.
Una vez que la gente se dio cuenta que se podía ser presidente municipal sin mayores conocimientos de administración pública o de gobierno, pero sí con un ímpetu y ganas de hacer las cosas bien, llegaron algunos presidentes que se preocuparon por generar mejores condiciones de acuerdo a sus respectivas visiones, aunque se empezó a generar una cuestión no tan adecuada para la personalidad política de los habitantes de Texoloc.
De un tiempo para acá, muchas personas refieren que se nos ha mal acostumbrado en la parte social porque ahora se condiciona el voto con “¿Qué me vas a dar?” y no con lo que puedan ofrecer en propuestas o proyectos que de verdad impacten de manera positiva en el municipio. Escuchas frecuentemente en tiempos de campaña que tal aspirante ya prometió tal calle a tal familia para que voten por él o ella, o que ya le dijo a tal familia que tiene una posición específica para algún integrante pero la dará con la condición de que todos lo apoyen o voten por él, en otras palabras, lucrando con la necesidad de la gente para intereses propios.
Casos más tristes suenan como por ejemplo que algunos aspirantes solicitan dinero para poder integrar las respectivas planillas para contender, sin importar perfiles o capacidad de las personas que integran los equipos con la única intención de llegar al poder por el poder prometiendo a diestra y siniestra bajar el sol, la luna y las estrellas a quienes les piden el voto.
Lamentablemente, Texoloc no es excepción de casos en donde mágicamente, después de haber ocupado un cargo público, ya sea a la cabeza o dentro de un equipo de gobierno, se tiene un nivel de vida totalmente opuesto al que se tenía antes del cargo porque no hay una verdadera vocación de ejercer el servicio público y un respeto por desempeñarlo como se debe. Tristemente, vemos que tanto auxiliares administrativos, coordinadores, directores, regidores, síndicos, secretarios de Ayuntamiento, etc., están más enfocados en cosechar mejoras laborales en otros lados o realizar alguna actividad aparte aunque ésta se contraponga con los horarios del servicio público porque nadie en la ciudadanía denuncia o levanta la voz para que esto deje de suceder.
Por estas razones, he visto que parte de la sociedad en Texoloc ya abrió los ojos en que debe de exigir congruencia, profesionalismo, capacidad y experiencia a quienes sean sus gobernantes, ya que de lo contrario las mismas personas seguirán enriqueciéndose a costa de la gente. Se nos olvida que las personas que se dedican al servicio público deben servirle al pueblo y no servirse del pueblo, que el salario que perciben proviene de los impuestos que paga la gente y, por ende, deben de darle resultados tanto a las personas que confiaron en ellos como a las personas que eligieron apoyar a otra persona.
Veo que, poco a poco, empezamos a darnos cuenta de que no porque me prometan o quieran comprar mi voto con dádivas antes de la elección, durante la elección o el día del voto con un billete de 500 pesos, la realidad para el municipio cambia. Nos hemos hecho un poco más conscientes de que quienes pagan para llegar a una posición de poder, llegan para robar y recuperar eso que invirtieron.
Quienes gobiernen tendrán la enorme responsabilidad de unir a una sociedad dividida y convencerla de poder trabajar en conjunto con el gobierno. Generar una sinergia que busque siempre el beneficio para la población no solo a corto plazo, sino planteando las opciones de desarrollo y crecimiento para futuras generaciones.
Sin embargo, veo una situación de la cual, si no nos hacemos conscientes, nos llevará a cometer los mismos errores en la elección de las personas que queremos que dirijan a nuestro municipio. Me refiero a que he visto que muchos políticos, aspirantes y gobernantes en el municipio se han aprovechado sistemáticamente de las necesidades de la gente aprovechando a su favor el valor de la lealtad.
La gente en mi municipio tiene palabra (con sus excepciones por supuesto) y es algo que se hace respetar con el actuar diario y los compromisos que cada uno de nosotros adquiere. Lamentablemente, en política, les mostramos lealtad a personas que terminan prometiendo y no cumpliendo en lugar de mostrar lealtad a las próximas generaciones para dejar un mejor lugar.
Pensamos que por obtener un beneficio temporal para nosotros o nuestras familias sin esfuerzo alguno y por el intercambio de algo tan importante como el voto, bajo el pensamiento de que “todos roban” o “siempre dicen lo mismo”, le restamos importancia al deber ser en la administración y servicio público. Por eso vemos a los mismos de siempre en cada elección tratando de llegar al poder a toda costa para mejorar su estatus económico o para tener una revancha contra quienes perdieron.
Por esa razón, veo necesario escribir estas verdades para hacer conciencia en mis paisanos de que, como ciudadanos, tengamos claro que la lealtad es un valor importantísimo para ejercerlo con personas que solo quieren prometer para un beneficio personal y no para la búsqueda de una mejora para el municipio y su gente.
Abramos los ojos y estemos pendientes de todos quienes aspiren a gobernar nuestro municipio para comparar propuestas, contrastar experiencia y capacidad para gobernar. Es nuestra obligación como ciudadanos.
Por.
Mtro. Régulo González Domínguez.
Maestro en Relaciones Internacionales y
Derechos Humanos por la BUAP.



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