top of page

Nos gusta que nos mientan

  • Foto del escritor: regulogonzalez1
    regulogonzalez1
  • 7 feb 2023
  • 3 Min. de lectura
Donde más preferimos que nos mientan es en el ámbito político.

Quizá porque es menos dolorosa o porque paradójicamente nos genera más confianza la mentira que la verdad, lo cierto que es que la mayoría de las personas prefieren que les mientan antes de ser azotados con la verdad.

Por definición la mentira es aquella afirmación que una persona hace consciente de que no es verdad. Todos en algún momento de nuestra vida hemos dicho alguna mentira, quien afirme lo contrario, está mintiendo.


Muchos opinan que vivir con mentiras es más sencillo y permite que la sociedad funcione de una mejor manera. A cualquier individuo la mentira le puede ahorrar muchas consecuencias a las acciones cometidas y mantener percepciones de que nada está mal y es una persona digna de confiar.

Pero pongamos claro algo: mentir está mal sin importar que las consecuencias sean mínimas o aparentemente inexistentes.

Yo mismo encuentro complicada la afirmación anterior. Me cuesta admitir que soy de las personas que cree que algunos tipos de mentiras no son tan malas e, incluso, creo que algunas son bonitas como las de Papá Noel, el conejo de pascua o el ratón de los dientes.

Otras, como las mentiras piadosas parecen a veces un alivio para las personas que queremos a fin de evitarles preocupaciones o causar dolor con alguna situación que los incomode o lastime, aunque a la larga muchas ocasiones las mentiras piadosas tienen consecuencias y pueden ocasionar muchos problemas.

Es interesante que cuando se trata de ser sinceros, a ninguna persona le agrada la idea de admitir que miente o ha mentido, es una acción que en automático nos pone en el ojo juzgón de la sociedad y manda un mensaje de que no debes ser bien visto. Por ello siempre es mejor ser personas honestas y transparentes con nosotros mismos y también con quienes nos rodean.

Lamentablemente, cuando recibimos malas noticias o nuestros intereses personales están en juego, pareciera que se hace muy agradable la idea de mentir. Tan solo cuando estamos tristes y alguien nos pregunta "¿cómo estás?", es más sencillo recurrir al autoengaño y decir "Bien" para no dar pie a que entren en nuestros problemas o temas que no queremos abordar.

Asimismo, en el tema de pareja cuando las cosas no van como esperamos y hay situaciones que nos incomodan, ya sea con nuestro ligue, en el noviazgo o en el matrimonio, preferimos escuchar una mentira de la otra persona antes de la cruda verdad en que ya no hay ganas de seguir o que el amor se acabó.

Sin embargo, donde más preferimos que nos mientan es en el ámbito político. Siempre que hay procesos electorales empieza el desfile de aspirantes y candidatos quienes llegan con un discurso plagado de mentiras para tratar de convencer a los votantes. En cierto sentido entiendo esa postura, muchas personas esperan escuchar lo que quieren o lo que los hace generar esperanza de cambio. Lamentablemente, el autoengaño vuelve a hacer presa de nosotros y decidimos dar nuestra confianza a través de un voto no siempre por el o la mejor sino por quien nos miente más bonito.

Este tipo de mentiras, las mentiras intencionadas o instrumentadas, carecen de bondad y se enfocan en un interés propio que muchas veces va ligado a querer el poder por el poder, el puesto por el dinero o ambas. Por ello, como ciudadanos debemos estar conscientes de nuestra responsabilidad.


Debemos informarnos sobre quiénes aspiran a gobernarnos en todos los niveles, desde nuestra colonia, presidencia de comunidad, municipio, distrito, estado y presidencia de la República.


Así como le damos valor al oro o a los diamantes porque son difíciles de encontrar, tratemos de buscar representantes que tengan cualidades como la honestidad, la congruencia y la empatía. Dejemos por un momento a un lado el amiguismo o las conveniencias políticas y tratemos de impulsar a aquellos hombres y mujeres que quieran generar un cambio en sus sociedades de manera genuina.

Por.


 
 
 

Comentarios


SUSCRÍBETE A MI BLOG

¡Gracias por tu mensaje!

  • Facebook

© 2022 DESDE LA CIUDADANÍA 

bottom of page